Para avanzar en la revitalización del euskera es imprescindible actualizar periódicamente los discursos. Este fue el punto de partida de Taupa en la trayectoria del laboratorio social Batera Jauzi en 2023: ser capaces de conectar estrategias y discursos a favor del euskera con la pluralidad que caracteriza la sociedad actual.
El primer gran aprendizaje fue abrir la mirada. Más allá del tradicional movimiento para la normalización del euskera, se desarrolló un valioso proceso de diálogo con diversos agentes: jóvenes, movimientos feministas, personas migradas, agentes socioeconómicos, castellanoparlantes… El objetivo no era sólo reforzar el discurso a favor del euskera, sino cruzarlo con las diferentes preocupaciones y luchas de la sociedad. Este proceso puso de manifiesto que el futuro de la lengua no depende sólo de quienes la hablan, sino de toda la comunidad. Y que, en consecuencia, el discurso también debe ser susceptible de interpelar a toda la comunidad.
Por otra parte, en el discurso aparecieron novedades más profundas. Por un lado, cobró fuerza el concepto de “heridas de la lengua”: se entendió que, para construir futuros discursos, es imprescindible reconocer las heridas colectivas que se han vivido en torno a las lenguas minorizadas: la vergüenza, la exclusión, el dolor por la pérdida… Por otro, adquirió centralidad el reconocimiento de la figura “euskaldun imperfecto/a”. Las visiones cerradas sobre los modelos hablantes han expulsado muchas veces a muchas personas, mientras que la revitalización hizo aflorar la necesidad de interiorizar la diversidad y las diferentes trayectorias y de multiplicar las relaciones entre diferentes.
Finalmente, fue la visión sistémica la que aportó la mayor innovación. La lengua no es sólo una cuestión de uso o motivación, es el resultado de todo un ecosistema: un espacio en el que se cruzan las condiciones sociales, económicas, culturales y políticas. Este enfoque traslada el discurso de lo individual a lo colectivo, compartiendo también la responsabilidad.
De la experiencia Batera Jauzi hemos aprendido que la renovación de discursos no es un mero ejercicio teórico o académico, es un proceso que parte de la escucha de la comunidad, del reconocimiento de heridas y de imaginar colectivamente nuestro futuro.
Para ello, conviene trabajar mucho más las relaciones fuera del mundo del euskera habitual, necesitamos redes de relación mucho más sólidas en nuestros pueblos y barrios, entre comunidades diversas, con aquellas personas que necesitan o están en el empeño de acercarse al euskera. La adaptación de los discursos para acompañar estos caminos va a ser cada vez más importante y, para todo ello, vamos a tener que acompañar ese trabajo de euskaldunes a favor del euskera, ofrecer herramientas para empoderarnos y formarnos en estos discursos. Tenemos un doble trabajo, trabajar discursos cohesionadores que motiven a los y las euskaldunes y, a su vez, trabajar relaciones y discursos adaptados con el entorno no euskaldun o con quienes se encuentren en diferentes puntos en el camino de euskaldunización. Uno y otro.
Y ahí está precisamente el próximo salto en la revitalización del euskera.

